Las cláusulas que pueden evitar problemas y costes inesperados a tu empresa
Firmar un contrato con un proveedor puede parecer un trámite habitual. Sin embargo, una cláusula que no has revisado puede acabar generando costes inesperados, incumplimientos o conflictos legales.
Desde el suministro de materiales hasta la contratación de servicios tecnológicos, cualquier acuerdo comercial debe establecer claramente los derechos y obligaciones de ambas partes.
Antes de firmar, presta especial atención a estos siete aspectos:
1. Objeto del contrato
Comprueba que los productos o servicios estén perfectamente definidos: características, cantidades, calidad y condiciones de entrega.
2. Precios y condiciones de pago
Revisa importes, posibles revisiones de precios, gastos adicionales y vencimientos. Los plazos de pago deben respetar la normativa contra la morosidad comercial.
3. Plazos de entrega
Establece fechas concretas y determina qué sucede si el proveedor no cumple los compromisos acordados.
4. Penalizaciones por incumplimiento
Comprueba si existen penalizaciones, cuándo se aplican y si resultan proporcionadas. También debes revisar qué consecuencias económicas asumiría tu empresa.
5. Duración y renovación automática
Atención a las prórrogas automáticas, los periodos mínimos de permanencia y los plazos de preaviso necesarios para cancelar.
6. Responsabilidades y garantías
Identifica quién responde ante productos defectuosos, retrasos, daños o servicios prestados incorrectamente.
7. Resolución del contrato
Comprueba en qué circunstancias puedes finalizar la relación comercial, qué procedimiento debes seguir y si existen indemnizaciones o penalizaciones.
Un contrato bien revisado protege tu negocio
El Código Civil permite establecer libremente condiciones contractuales dentro de los límites legales. Sin embargo, firmar sin comprender sus consecuencias puede comprometer la rentabilidad y la seguridad jurídica de tu empresa.
En Afianza | Alfyr Asesores ayudamos a empresarios y pymes a revisar sus contratos mercantiles, identificar posibles riesgos y tomar decisiones con mayor tranquilidad.
Porque prevenir un conflicto siempre es preferible a tener que resolverlo.

