En Afianza Alfyr lo vemos cada año: llega una notificación de la Seguridad Social y muchos autónomos se quedan con cara de “¿y ahora esto qué es?”. La regularización de cuotas suele pillarte a contrapié si no sabes cómo funciona… o si durante el año no has ido ajustando tu base de cotización a tu realidad económica.
Regularización de cuotas de autónomos: lo que de verdad importa (y cómo evitar sustos)
Desde que entró en vigor el sistema de cotización por ingresos reales, tu cuota mensual ya no es definitiva. A principios de año eliges una base en función de lo que crees que vas a ganar, pagas mes a mes y, tiempo después, llega el ajuste final. Ese ajuste es la famosa regularización.
El proceso es sencillo de entender si lo miramos con calma. La Tesorería General de la Seguridad Social compara lo que has cotizado durante el año con lo que realmente deberías haber cotizado según tu rendimiento neto anual, es decir, tus ingresos menos tus gastos. Ese dato lo obtiene directamente de tu declaración de la renta, que presentas ante la Agencia Tributaria. En ese momento se ve si has pagado de más, de menos o si has acertado.
Si resulta que has cotizado por encima de lo que te correspondía, te devolverán la diferencia. Si, por el contrario, tus ingresos han sido mayores de lo previsto y tu base se quedó corta, tendrás que abonar lo pendiente. Y si todo cuadra, la regularización será neutra y no pasará nada.
La buena noticia es que no tienes que solicitar este proceso. La Seguridad Social lo hace de oficio. Tu papel como autónomo se concentra básicamente en dos momentos: declarar bien tus ingresos y gastos en el IRPF y elegir una base de cotización lo más realista posible, revisándola durante el año si tu facturación cambia. Ahí está el verdadero punto crítico, porque muchos profesionales mantienen la misma base todo el ejercicio aunque el negocio crezca… y luego llegan las sorpresas.
El mecanismo interno sigue siempre el mismo esquema: eliges tu base provisional, presentas la renta, la Seguridad Social traduce tu rendimiento neto al tramo que le corresponde, lo compara con lo que has cotizado y calcula la diferencia. Después recibes una notificación electrónica con el resultado.
Hay algunos matices importantes que conviene conocer. No todos los meses cuentan para la regularización: quedan fuera los periodos de baja médica, ciertas ayudas, el cese de actividad sin obligación de cotizar y también la tarifa plana o bonificaciones. Además, aunque por ingresos te corresponda una base baja, puedes decidir cotizar por una superior si quieres mejorar futuras prestaciones como la jubilación o las bajas, siempre que lo comuniques expresamente tras recibir la regularización. Y ojo con la base mínima: aunque tus ingresos sean reducidos, existe un suelo obligatorio que en 2026 vuelve a situarse en 653,59 € mensuales.
Respecto a plazos, las regularizaciones del ejercicio 2024 se comunicarán entre finales de 2025 y los primeros meses de 2026. Los primeros en recibir notificación serán los autónomos con derecho a devolución, previsiblemente en enero de 2026. Después llegarán las resoluciones de quienes hayan cotizado de menos o no hayan presentado renta, y por último los casos neutros. Todo se notifica por vía electrónica, así que es fundamental tener este canal activado.
Si te corresponde devolución, el ingreso se hará automáticamente en tu cuenta bancaria. Incluso puedes renunciar a ella si prefieres mantener una base más alta, pero tendrás solo 30 días naturales desde la notificación para comunicarlo. Si el resultado es a pagar, recibirás una resolución con la deuda y un plazo voluntario para abonarla sin recargos. Si no se paga, se inicia el procedimiento de apremio, algo que previsiblemente ocurrirá entre marzo y abril de 2026.
Ahora bien, desde el punto de vista profesional, la regularización no es un problema administrativo. Es un problema de planificación. Los autónomos que peor lo pasan son casi siempre los que no revisan su base durante el año, no proyectan ingresos, no controlan su beneficio real o mezclan cuentas personales y del negocio. La diferencia entre llevarse un susto o vivir este proceso con tranquilidad está en anticiparse: revisar números cada trimestre, ajustar la base cuando toca y tener claro cuánto estás ganando realmente.
Ese es el verdadero consejo. No esperes a la carta de la Seguridad Social. Adelántate. Tu liquidez y tu tranquilidad dependen mucho más de tus decisiones durante el año que del resultado final de la regularización.

