¿Te pueden despedir por irte a tu hora?

Entiende cuándo salir a tu hora es un derecho y cuándo puede convertirse en un motivo de despido

La reciente atención mediática sobre despidos por cumplir la jornada al minuto ha generado confusión entre trabajadores y empresas. Aunque puede parecer sorprendente, la interpretación más reciente de la ley laboral y la jurisprudencia aclara cuándo salir a tu hora es un derecho y cuándo determinadas conductas pueden justificar un despido disciplinario.

El derecho a salir a tu hora no está en discusión.

En España, los empleados tienen el derecho de trabajar el tiempo pactado en su contrato y salir cuando termina su jornada. Este principio está recogido en la normativa laboral y reforzado por los sistemas de control horario obligatorios, que registran el momento de inicio y fin del trabajo.

La ley no sanciona la puntualidad: si cumples tu jornada con normalidad, sin recortar minutos de trabajo de forma deliberada, no existe motivo legal para despedirte solo por presentarte y marcharte a la hora establecida.

despido por salir a la hora

¿Entonces por qué se producen despidos en estos casos?

La clave está en entender la diferencia entre salir a tu hora y dejar de trabajar antes de tiempo. Los tribunales han avalado despidos cuando la empresa demuestra que el trabajador no ha dedicado todo el tiempo efectivo de su jornada a realizar sus funciones, aunque oficialmente cruce la puerta a la misma hora acordada.

Esto ocurre, por ejemplo, cuando:

  • El empleado empieza a preparar su salida varios minutos antes (recogiendo pertenencias, apagando herramientas, hablando con colegas sin atención al trabajo) dejando de hacer tareas que sí se le asignaron.

  • Existen pruebas objetivas (como fichajes con control horario, registros de actividad o supervisión documental) de que no se ha trabajado hasta el último minuto.

Los tribunales no aplican sanción por cumplir el horario, sino por reducir deliberadamente el tiempo efectivo de trabajo, lo que puede ser considerado un incumplimiento contractual grave según cómo se acredite.

¿Qué dicen los jueces y la jurisprudencia?

Las sentencias revisadas demuestran que no se trata de penalizar la puntualidad, sino de evaluar si el trabajador ha cumplido con sus obligaciones hasta el último minuto de su jornada pactada. Cuando se acredita que parte de ese tiempo ha sido restado intencionadamente, los tribunales pueden considerar el despido procedente si así lo demuestra la empresa.

Este criterio es especialmente relevante en sectores donde la continuidad del servicio y la atención ininterrumpida son esenciales, y donde incluso unos pocos minutos pueden afectar a la operativa o a otros compañeros.

Consejos para trabajadores (y empresas)

Para los trabajadores, la recomendación es clara: si marcharse “justo a la hora” implica dejar de atender tareas o responsabilidades que te fueron asignadas hasta ese último minuto, puede generar un conflicto con tu empresa. Documentar tu actividad y comunicar claramente tus funciones puede ayudarte a evitar malentendidos.

Para las empresas, es importante que los despidos disciplinarios estén bien fundamentados con pruebas objetivas y una justificación legal sólida. Un simple control de horario sin acreditar el incumplimiento real de funciones no suele ser suficiente para sostener un despido en sede judicial.

Recuerda que salir a tu hora es tu derecho, pero también es imprescindible cumplir con tus obligaciones laborales hasta el último minuto de la jornada pactada. La ley laboral no castiga la puntualidad, sino el hecho de abandonar funciones antes de tiempo sin causa justificada. Si estás en una situación de conflicto, contar con asesoría laboral especializada es clave para proteger tus derechos o, en caso de empresa, para garantizar procedimientos ajustados a la normativa vigente.