Las claves para reconocer un accidente in itinere y saber cuándo se rompe su relación con el trabajo
Un accidente no tiene que producirse dentro de la empresa para ser considerado laboral. La Ley General de la Seguridad Social incluye expresamente los daños sufridos por una persona trabajadora al ir o volver de su lugar de trabajo. Es lo que se conoce como accidente laboral in itinere.
Sin embargo, no todos los percances ocurridos fuera del centro de trabajo reciben automáticamente esta calificación. Las circunstancias concretas del desplazamiento resultan determinantes.
Los cuatro requisitos principales
La jurisprudencia analiza cuatro elementos para decidir si existe una conexión suficiente entre el accidente y el trabajo:
- Finalidad laboral: el motivo principal del desplazamiento debe ser acudir al trabajo o regresar después de finalizar la jornada.
- Trayecto habitual: el accidente debe producirse en el recorrido normal entre el domicilio y el centro de trabajo.
- Tiempo razonable: debe ocurrir dentro del periodo que normalmente requiere el desplazamiento.
- Medio adecuado: debe utilizarse un medio de transporte habitual y razonable para realizar el trayecto.
El desplazamiento puede realizarse caminando, en coche, bicicleta, motocicleta o transporte público. Lo importante no es únicamente el medio elegido, sino que resulte normal y adecuado según las circunstancias.
¿Qué puede romper la relación con el trabajo?
Una desviación importante para realizar una gestión personal, una parada excesivamente prolongada o un trayecto completamente diferente pueden romper el vínculo entre el desplazamiento y la actividad laboral.
No obstante, una pequeña interrupción o una variación justificada no excluyen necesariamente la consideración de accidente laboral. Cada supuesto debe analizarse individualmente, atendiendo al motivo, la duración y la importancia de la alteración del recorrido.
La imprudencia temeraria del trabajador también puede impedir que el accidente sea calificado como laboral, aunque la responsabilidad de un tercero no elimina por sí sola esta consideración.
¿Qué debe hacerse después del accidente?
Es recomendable informar a la empresa cuanto antes, solicitar asistencia médica e indicar que el accidente ocurrió durante el trayecto laboral. También conviene conservar pruebas como el atestado, los datos de testigos, los billetes de transporte o la ubicación y hora del siniestro.
Los trabajadores autónomos también pueden estar protegidos frente a accidentes in itinere, aunque existen requisitos específicos sobre el establecimiento en el que desarrollan habitualmente su actividad.
En Afianza | Alfyr estudiamos cada situación para determinar si el accidente puede calificarse como laboral y orientar correctamente a empresas y trabajadores.


