Protección de datos, IA y tu negocio: lo que debes tener claro desde ya
La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de muchos negocios. Se usa para redactar textos, responder correos, analizar datos o mejorar procesos internos. El problema aparece cuando, por desconocimiento o exceso de confianza, se introducen datos personales de clientes, proveedores o empleados en herramientas de IA sin las debidas garantías legales.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha lanzado una advertencia clara: el uso indebido de la inteligencia artificial puede suponer un grave riesgo para la protección de datos, especialmente en autónomos y pequeñas empresas que no cuentan con protocolos claros.
Y aquí viene la clave: usar IA no es ilegal. Usarla mal, sí puede salir muy caro.
Muchas herramientas de inteligencia artificial funcionan en la nube y utilizan la información que se introduce para entrenar modelos, mejorar resultados o almacenarla temporalmente en servidores externos. Si en ese proceso entran datos personales, el responsable sigue siendo el negocio que los ha facilitado.
Esto incluye, entre otros:
- Nombres y apellidos
- Correos electrónicos
- Teléfonos
- Direcciones
- Datos bancarios
- Información de salud
- Datos laborales o fiscales
Introducir este tipo de información en una herramienta de IA sin base legal, sin contrato de encargo de tratamiento o sin garantías adecuadas puede vulnerar el RGPD y la LOPDGDD.
Y no hablamos solo de grandes empresas tecnológicas. Un autónomo, una clínica o un comercio local también pueden ser sancionados.
Los errores más habituales que detecta la AEPD
Desde la experiencia diaria con autónomos y pymes, estos son algunos de los fallos más comunes:
- Usar herramientas de IA gratuitas sin revisar sus condiciones
- Copiar y pegar correos reales de clientes para que la IA los “mejore”
- Subir listados de clientes para generar textos, respuestas o análisis
- Introducir nóminas, contratos o documentos internos para resumirlos
- Asumir que “no pasa nada” porque lo hace todo el mundo
La realidad es que la responsabilidad no desaparece por usar una herramienta externa. Si hay una brecha, una reclamación o una inspección, el negocio responde.
Qué recomienda la Agencia de Protección de Datos
La AEPD no prohíbe el uso de inteligencia artificial, pero sí insiste en una serie de medidas básicas que cualquier negocio debería aplicar:
- No introducir datos personales reales en herramientas de IA genéricas
- Anonimizar o seudonimizar la información siempre que sea posible
- Revisar dónde se alojan los servidores y qué hacen con los datos
- Firmar contratos de encargo de tratamiento cuando sea necesario
- Formar al equipo para un uso responsable de estas herramientas
- Actualizar el registro de actividades de tratamiento si se usa IA
- Evaluar riesgos cuando el uso de IA pueda afectar a derechos de las personas
Dicho de forma sencilla: la IA es una ayuda, no un atajo legal.
IA y protección de datos: sí, pero con cabeza
La inteligencia artificial puede aportar muchísimo valor a un negocio bien gestionado. Ayuda a ahorrar tiempo, mejorar procesos y ser más competitivo. Pero no puede utilizarse como si la normativa de protección de datos no existiera.
Cada vez más inspecciones, más reclamaciones y más conciencia por parte de los clientes hacen que este tema ya no sea “algo técnico”, sino una cuestión de seguridad jurídica.
Nuestro consejo profesional
Antes de usar IA con información sensible, conviene hacerse tres preguntas muy simples:
- ¿Qué datos estoy introduciendo?
- ¿Dónde van esos datos?
- ¿Tengo base legal para hacerlo?
Si alguna de las respuestas no está clara, es el momento de parar y revisar.
Usar inteligencia artificial sin comprometer la protección de datos es posible, pero requiere criterio, asesoramiento y sentido común. Tenlo en cuenta.


